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Sahumerios y arrebatos

Comer contamina, salve el planeta, no coma.

La estupidez de la religión y de la política eco-verde-medio-ambiental no tiene límites, los desquiciados por el fanatismo quieren que todos nos sintamos culpables, que asumamos que somos unos redomados pecadores ambientales y que por tanto debemos expiar nuestras culpas de las dos únicas maneras que nos dicen que existen, la primera es pagando y la segunda es soltando la pasta con la promesa de contaminar menos. Cuando las cosas se salen de madre, y en lo eco-verde hace mucho que se salieron, lo que tenemos es un desmadre de vividores e iluminados en el que unos buscan vivir bien del momio y los segundos viven empeñados en conseguir nuestra salvación. Se dan pasitos cortos pero continuos en esa dirección, y hoy he visto uno que a pesar de ser una soberana estupidez, estoy seguro que calará en muchos. Echar basuras al contenedor es contaminar, ergo generar basuras es contaminar, por tanto, y dado que al comer generamos basura, el comer contamina, si para salvar el planeta debemos contaminar menos llegamos a la conclusión que debemos dejar de comer o comer muchísimo menos.

No hace mucho algunos de los fanáticos eco-verdes proclamaron que la actividad humana que más contamina es el tener hijos, pues si los humanos son los que contaminan, engendrar hijos es lo más contaminante que hacemos.

No hace tanto los fanáticos eco-ambientales decretaron que los gordos contaminamos, porque consumimos más y emitimos más CO2 al transportarnos de acá para allá.

Hace unos meses, Green Peace emitió un desternillante documento en el que nos decían cómo teníamos que hacer el amor para contaminar menos, que si con la luz apagada, que si sin usar lubricantes, que si la cama debía ser de maderas que no supusiesen deforestación y majaderías similares hasta 10.

Y chorradas como esas a cientos. Una cosa es cuidar nuestro entorno, obligación que no debemos dejar de cumplir, y otra muy distinta es dar pábulo a los savonarolas del fanatismo eco-verde en lugar de correrlos a gorrazos. La sensatez está para algo, para cuidar el planeta también hace falta, y lo que sin embargo abundan son los insensatos.

El montaje es genial, primero nos meten el miedo en el cuerpo con el acojonamiento eco-climático, nos hacen sentir culpables, luego, para expiar nuestros pecados, nos piden la pasta y por ultimo nos dan la absolución. Nihil novum sub sole.

Todo esto viene a cuento porque he leído un artículo en el diario Público titulado “Que pague más quien produzca más basura” en el que se trasmite el mensaje de que generar basura doméstica es contaminar, cuando se supone que pagamos las basuras para que se les dé un tratamiento correcto y que no contamine. Eso no es suficiente, somos pecadores y como tales debemos ser tratados.

La regla general en España es que cada hogar pague un impuesto o canon de basuras, que en unos casos va asociado al recibo del agua y alcantarillado y en otros se cobra por separado; pero todos los ciudadanos de un mismo municipio pagan igual, independientemente de la cantidad de basuras que generen en cada hogar, por lo que el principio de quien contamina, paga no se ejecuta al pie de la letra.”

En base a la misma regla de tres, se deberían establecer sobretasas escaladas en función del volumen de contaminación que cada cual genera, así tendríamos:

- El que más corre emite más CO2, habría que medir las horas corriendo y que pagasen los corredores la sobretasa correspondiente.

- Quienes más viajan en avión, en coche, etc. contaminan más, habría que contabilizar los kilómetros que recorremos cada uno y a pagar la sobretasa.

- Quienes comen más productos lácteos contaminan más, pues las vacas emiten metano y mucho, y además es más contaminante que el CO2, por tanto se requieren sistemas que contabilicen ese consumo y se paguen los excesos. Por lo mismo, lo mismo con la carne de ternera.
 
- Quienes usan chimenea y queman madera o carbón contaminan más que quienes no la tienen, idem de lo mismo pues.

- Quienes comen más arroz contaminan más, pues el cultivo del arroz es una de las actividades humanas que emite mayor cantidad de metano, gas de efecto invernadero muy pernicioso. Por tanto a tomar nota de la cantidad de arroz que cada uno consumimos y a pagar.

- Quienes leen periódicos en papel deberían pagar una sobretasa porque el transporte del periódico hasta su kiosco genera emisiones de CO2 y la industria papelera es de las más contaminantes, por tanto, a pagar sobretasa.

Chorradas así se puede uno ingeniar miles, y seguro que antes o después alguien las propondrá.

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