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Sahumerios y arrebatos

Inadmisible, el calentamiento global ni existe ni acojona.

La crisis está ahí royéndonos las entrañas. Rajoy tiene que hacer malabarismos para intentar cuadrar las cuentas reduciendo gastos y subiendo impuestos para sumar en esta primera fase 15.000 millones. Para ello ha jodido a mucha gente y a más que va a fastidiar. Y sin embargo sigue tirando a la basura muchos miles de millones de euros en eso de salvar el planeta del calentamiento global y no se ha enterado el muy negado del hecho de que tal cosa no existe. El primo de Rajoy, del que ahora abomina, debería empeñarse en pasarle la información de que dado que el calentamiento global no existe ya no acojona.

No obstante, estos pávidos (PL) del PP siguen acojonados, el solo hecho de que los mega progres les señalen con el dedo diciendo que quieren asolar el planeta les lleva a aceptar la tesis de ZP y a seguir tirando a la basura esos miles de millones en parques solares, termosolares, aerogeneradores y similares. Y repito que no hay calentamiento climático.

En el blog El atril del orador, Heber Rizzo traduce una carta abierta firmada por 16  científicos de reconocido y avalado prestigio titulada “No hay razón para asustarse por el calentamiento global”. El argumento aplastante es el gráfico confeccionado por Joseph D’Aleo con los datos sobre temperaturas y CO2 de la última década. Este es el gráfico:



Temperaturas y CO2 durante el último decenio: azul: temperaturas terrestres (GISS), rojo: temperaturas satelitales (UAH), verde: concentración de CO2. Durante los últimos diez años, al menos, las temperaturas se han “planchado” o incluso han descendido levemente, pese al continuo aumento del CO2 en la atmósfera.

Transcribo textualmente la traducción de la carta realizada por Herber Rizzo.

Cualquier candidato para un cargo público debe puede tener la necesidad de considerar qué es lo que debe hacer, si es que debe algo, sobre el “calentamiento global”.

Los candidatos deberían comprender que la a menudo repetida afirmación de que casi todos los científicos demandan que se haga algo drástico para detener el calentamiento global no es verdadera. De hecho, un gran y creciente número de distinguidos científicos e ingenieros no están de acuerdo con que se necesiten acciones drásticas sobre el calentamiento global.

En septiembre de 2011, el físico ganador del Premio Nobel Ivar Giaever, quien apoyó al presidente Obama en la última elección, renunció públicamente a la Sociedad Física Americana (APS = American Physical Society) con una carta que comienza así:

“No renuevo mi membresía porque no puedo vivir con la afirmación de la APS: “La evidencia es incontrovertible; el calentamiento global está ocurriendo. Si no se toman medidas mitigadoras, es probable que ocurran perturbaciones significativas en los sistemas físicos y ecológicos de la Tierra, los sistemas sociales, la seguridad y la salud humana. Debemos reducir las emisiones de gases de invernadero, comenzando ahora”. En la APS está bien discutir si la masa del protón cambia con el tiempo, o sobre cómo se comporta un multi-universo, ¿pero la evidencia del calentamiento global es incontrovertible?

A pesar de la campaña internacional de muchas décadas para reforzar el mensaje de que las cantidades en aumento del “contaminante” dióxido de carbono destruirán a la civilización, un gran número de científicos (muchos de ellos muy prominentes) comparten la opinión del Dr. Giaever. Y el número de científicos “herejes” crece con cada año que pasa. La razón es una colección de testarudos hechos científicos.

Quizás el hecho más inconveniente es la falta de calentamiento global por más de diez años hasta la fecha. Esto es algo bien conocido por el “establishment” calentólogo, como se puede constatar en el e-mail (del Climategate de 2009) del científico climático Kevin Trenberth: “El hecho es que no podemos explicar la falta de calentamiento en estos momentos, y es un esperpento el que no podamos hacerlo”. Pero este calentamiento falta solamente si uno cree en los modelos computacionales donde los así llamados “retro-alimentadores” que incluyen al vapor de agua y a las nubes amplifican ampliamente el pequeño efecto del CO2 (NT: dióxido de carbono, también llamado anhídrido carbónico).

Esta falta de calentamiento durante más de una década (en realidad, el calentamiento más pequeño a lo largo de 22 años desde que el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU comenzó a presentar proyecciones) sugiere que los modelos de computadora han exagerado enormemente el calentamiento que puede causar el CO2 adicional.

Enfrentados con esta vergüenza, aquellos que promueven el alarmismo han desviado sus toques de tambor desde el calentamiento a los extremos climáticos, a los efectos de conseguir que cualquier cosa inusual que suceda en nuestro caótico clima pueda ser atribuido al CO2.

El hecho es que el CO2 no es un contaminante. El dióxido de carbono es un gas incoloro e inodoro, exhalado en grandes concentraciones por cada uno de nosotros, y es un componente clave del ciclo vital de la biosfera. Las plantas viven tanto mejor con más CO2 que los operadores de invernaderos aumentan a menudo las concentraciones de este gas por factores de dos o tres, a los efectos de conseguir un mejor crecimiento.

Esto no resulta sorprendente dado que las plantas y los animales evolucionaron cuando las concentraciones de CO2 eran hasta diez veces mayores que las que existen hoy en día.

Mejores variedades de plantas, de fertilizantes químicos y de manejos agrícolas contribuyeron al gran aumento de la producción agrícola del último siglo, pero una parte de ese incremento proviene casi seguramente del CO2 adicional en la atmósfera.

Aunque el número de los científicos que disienten públicamente está creciendo, muchos científicos jóvenes dicen a escondidas que si bien ellos también tienen serias dudas sobre el mensaje del calentamiento global, tienen miedo de hablar porque temen no ser promovidos... o algo peor. Tienen buenas razones para asustarse. En 2003 el Dr. Chris de Freitas, editor de la revista Climate Research, se atrevió a publicar un artículo revisado por pares (NT: peer-reviewed, es decir, un artículo que ha sido revisado por otros científicos para verificar su seriedad) con la conclusión políticamente incorrecta (pero ajustada a los hechos) de que el calentamiento reciente no resulta inusual en el contexto de cambios climáticos a lo largo de los últimos mil años.

El “establishement” calentólogo internacional montó rápidamente una fuerte campaña para lograr que el Dr. de Freitas fuera removido de su cargo editorial y despedido de su posición universitaria. Afortunadamente, el Dr. de Freitas pudo mantener su trabajo en la universidad.

Esta no es la forma en la que se supone que funciona la ciencia, pero lo hemos visto antes..., por ejemplo en el horrible período en que Trofim Lysenko avasalló la biología en la Unión Soviética. Los biólogos soviéticos que revelaron que ellos creían en los genes, y que Lysenko sostenía que eran una ficción burguesa, fueron despedidos de sus trabajos. Muchos fueron enviados a gulags y algunos fueron condenados a muerte.

¿Por qué hay tanta pasión sobre el calentamiento global, y por qué el asunto ha llegado a ser tan irritante que la Sociedad Física Americana, a la cual renunció hace unos pocos meses el Dr. Giaever, rehusó el pedido aparentemente razonable de algunos de sus miembros para quitar la palabra “incontrovertible” de su descripción de un asunto científico? Hay varias razones, pero un buen lugar para comenzar es con la vieja pregunta de “¿cui bono?”... o en su versión moderna: “sigue al dinero”.

El alarmismo climático ha sido muy beneficioso para muchos, proporcionando fondos gubernamentales para la investigación académica y siendo una razón para el crecimiento de burocracias gubernamentales. El alarmismo ofrece también una excusa para que los gobiernos aumenten los impuestos y ofrezcan subsidios pagados por los contribuyentes para los negocios que entienden la forma en que funciona el sistema político, y es también un atractivo para las grandes donaciones a fundaciones de caridad que prometen salvar al planeta. Lysenko y su equipo vivieron muy bien, y defendieron fieramente su dogma y los privilegios que les trajo.

Hablando por muchos científicos e ingenieros que han observado cuidadosamente y con independencia a la ciencia del clima, tenemos un mensaje para los poderes públicos: No hay ningún argumento científico convincente para la acción drástica de descarbonizar la economía mundial. Incluso si uno acepta las predicciones infladas del IPCC, las políticas agresivas de control de los gases de invernadero no se justifican económicamente.

Un estudio reciente de una amplia variedad de opciones políticas realizado por el economista de Yale William Nordhaus demostró que casi el mayor producto costo-beneficio se alcanza por una política que permita 50 años más de desarrollo económico que no se vea frenado por controles de los gases de invernadero.

Esto sería especialmente beneficioso para las regiones menos desarrolladas del planeta, que gustarían de compartir algunas de las mismas ventajas de bienestar material, salud y esperanza de vida que disfrutan hoy las regiones completamente desarrolladas del mundo. Muchas otras respuestas políticas tendrían un retorno negativo sobre la inversión. Y es probable que más CO2 y el modesto calentamiento que podría causar resultaría en un beneficio generalizado para el planeta.

Si los gobernantes electos se sienten impulsados a “hacer algo” por el clima, les recomendamos que apoyen a los excelentes científicos que están aumentando nuestro conocimiento sobre el clima con instrumentos bien diseñados en los satélites, en los océanos y en tierra, y en el análisis de los datos observados.

Cuanto mejor comprendamos al clima, mejor podremos enfrentarnos con su siempre cambiante naturaleza, que ha complicado la vida humana a lo largo de la historia. Sin embargo, buena parte de la enorme inversión privada y gubernamental en el clima necesita una fuerte revisión crítica.

Cada candidato debería apoyar medidas racionales para proteger y mejorar nuestro medioambiente, pero no tiene ningún sentido respaldar programas onerosos que desvían recursos de necesidades reales y que están basados en las alarmistas pero insostenibles pretensiones de evidencia “incontrovertible”.

Los firmantes son:

Claude Allegre, ex director del Instituto para el Estudio de la Tierra, Universidad de Paris.
J. Scott Armstrong, cofundador de la Journal of Forecasting de la International Journal of Forecasting
Jan Breslow, director del Laboraorio de Genética Bioquímica y Metabolismo, Universidad Rockefeller
Roger Cohen, miembro de la  American Physical Society
Edward David, miembro, National Academy of Engineering y National Academy of Sciences
William Happer, profesor de física, Princeton;
Michael Kelly, profesor de tecnología, Universidad de of Cambridge, U.K.
William Kininmonth, ex director de investigación del clima en la Oficina Meteorológica de Australia
Richard Lindzen, profesor de Ciencias Atnmosféricas, MIT
James McGrath, profesor de química, Virginia Technical University;
Rodney Nichols, ex presidente y CEO de la New York Academy of Sciences
Burt Rutan, ingeniero aeroespacial, diseñador del Voyager y del SpaceShipOne
Harrison H. Schmitt, astronauta Apollo y ex senador USA
Nir Shaviv, profesor de atsrofísica de la Universidad Hebrea, Jerusalén
Henk Tennekes, ex director del Royal Dutch Meteorological Service
Antonio Zichichi, presidente de la Federación Mundial de Científicos, Ginebra

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