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Sahumerios y arrebatos

Los más bajos instintos de los neoprogres de Público.

A los modernos neoprogres les gusta más que a un pulpo un cangrejo el meterle el dedo en el ojo a la jerarquía católica, a sus fieles, al papa y a todo lo que hay a su alrededor, orgasman desaforadamente con esas cosas y no seré yo quien critique los modos y maneras de orgasmar de algunos, qué menos que desearles que lo disfruten.

Lo risible, grotesco, hilarante y ridículo es ver cómo se pasan cien o doscientos pueblos con tal de conseguir darle gustito a sus neuronas. Ayer, por ejemplo, descubrieron los chicos progres de Roures que en el Renacimiento, muchos pintores utilizaban como modelos para sus pinturas y esculturas a cualquier ejemplar de la fauna urbana de su tiempo que les aportase lo que buscaban.

Se montan ellos solitos el siguiente silogismo en un artículo de ayer titulado “Los burdeles inspiraron la Capilla Sixtina”:

Miguel Ángel buscaba modelos para sus pinturas en los lupanares.
Miguel Ángel pintó la Capilla Sixtina utilizando a alguno de esos modelos.
Por tanto los burdeles inspiraron la Capilla Sixtina.

Hasta ahí muy bien, ya han conseguido un titular para su portada, con varios siglos de retraso, pero la información es información e inmediatez y además han metido el dedo en el ojo de curas, frailes, Papa, curia vaticana y hasta en el del sursuncorda, y todos orgasmados.

Se despachan a gusto acusando a la Iglesia de pacata, pero estos neoprogres de salón y pandereta se las traen, porque resulta que a estas alturas de nuestra vida, todo progre que se precie de tal y sea seguidor de las enseñanzas de Roures en Público consideran que practicar el sexo, follar, y esas cosas son para todos ellos una mera “Satisfacción de los más bajos instintos”. ¿Quién nos lo iba a decir que veríamos a los progres retrógrados calificando el sexo como bajos instintos?, hay que joerse.

Esta es la frase completa en la que estos carca-retro-facha-progres nos retrotraen a los años más negros del franquismo, y es que ellos son así, echan de menos a su caudillo.

Estos burdeles, las stufa, eran originalmente locales similares a los baños turcos, donde, además, se realizaban tratamientos menores de belleza y cirugía menor. Progresivamente estas instituciones se convirtieron en lugares donde el comercio del sexo era costumbre habitual y en los que los pintores de la época buscaban modelos que les inspiraran, además de la satisfacción de sus instintos más bajos.

Lo dicho, teniendo a estos retroprogres no necesitamos para nada curas carcas. Me huelo que el próximo sábado sacará Público un sesudo artículo en el que demostrará que hacerse pajas provoca alopecia y que salgan granos, al tiempo.

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