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Sahumerios y arrebatos

El canto de Juan Palomo Progresiensis

El dogma neoprogrecon número 5, recientemente tuneado y adaptado a las nuevas circunstancias, ha quedado redactado, más o menos, de esta guisa: “Kuando los ombres y miembras de progreso de esta sociedad keremos hacer de la capa nacional un sayo constitucional plurinacional, solidario y acorde con la modernidad demokrática, gozamos del apoyo mayoritario suficiente para realizar la tarea, sea la ke sea, y las perversas minorías que se opongan deben ser aisladas con los correspondientes kordones sanitarios para ke su funesta inmovilidad fosilizada y oskurantista perversidad  no frene la marcha de esta sociedad hacia el progreso.”

El tándem progresista de izquierdas solidario y nacionalista busca poder adaptar nuestra Constitución a sus necesidades disruptivas, y dado que en esa Constitución metieron los retrógrados extremo derechistas, con la alevosía que les es propia, su manía de la unidad de la patria, se encuentran ahora los progresistas de consenso y talante impedidos para hacer de nuestra capa nacional tantos sayos taifales independientes como se precisen. Eso no solo les encocora sino que les desquicia hasta el extremo del paroxismo de la irrefrenable pataleta infantiloide.

Ese desatino constitucional arcaico y derechista es combatido, rebatido, perseguido y acometido por las plumas más insignes del cotarro progre. Hoy imparte doctrina al respecto El País. El predicador que echa el sermón pro domo sua desde el púlpito prisáico, no es otro que el afamado canónigo laico Don Francisco J. Laporta. Titula su prédica con una cabecera cargada de respeto, talante, consideración, comedimiento y mesura y que dice “La rigidez constitucional y otras perversiones”.

Este prohombre de la progresía deja claro que la Constitución española es perversa y no por tener solo una perversión sino muchas, siendo su rigidez una de ellas y ello convierte a nuestra Constitución en cadavérica, vamos que este hombre lo tiene claro, no está enferma, es cadáver.

Que un experto en derecho, o sea, un derechista ilustrado, opine y pontifique sobre lo suyo es algo que no se puede discutir, solo cuando aprovecha su ensayo para ningunear, infravalorar o incluso hacer desaparecer la opinión de muchos millones de sus conciudadanos, eso ya sí que se puede anatematizar a la pata la llana. Algunas de sus  perlas son:

1.- La unidad de la patria figura en la Constitución porque fue una manía de Alianza Popular.

2.- La Constitución tiene blindadas muchas fobias contra el separatismo, metidas ahí también por Alianza Popular.

3.- Todo lo que hay en la Constitución y no le gusta a este predicador es algo fosilizado y muerto.

4.- El Partido Popular no está legitimado para nada porque según  este canónigo laico es “una minoría”.

4.- Está muy bien que cuando unas minorías, se refiere al PP, impidan que los progres hagan las necesarias obras de mejora en la Constitución, estas reformas se hagan por lo que llama “procedimientos informales”, y esa faena la hace ahora el Tribunal Constitucional al que este señor está acusando, yo creo que con razón sobrada, de saltarse la Constitución al estar modificando la Constitución inconstitucionalmente.

5.- Quienes defienden la Constitución son unos “obcecados, o sea unos ofuscados alucinados que no ven la luz del progreso e impiden, con su manía de la unidad de la patria que avancemos en democracia y libertad hacia el tan beneficioso y deseado por todos despiporre nacionalista disruptivo.

Tras leer a este iluminado de la progresía y del progreso ya tengo otra etiqueta que lucir, la de maniático perverso, porque soy de la minoría que no quiere que este país se convierta 3, 4, 8 o 22 países.

Este canto del Juan Palomo Progresiensis de turno con el que intenta higienizar nuestra sociedad es digno de ser guardado entre los papeles higiénicos.

Documentación.

El País. La rigidez constitucional y otras perversiones

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