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Sahumerios y arrebatos

Beato Eguiguren, el bueno y bien comido.

Desde hace mucho, creo que desde la elevación a los altares laicos de San Pablo Iglesias y San Largo Caballero, lenin y mártir, al santoral laico de progreso lo han tenido en un estado de abandono tan clamoroso que hasta a los no creyentes nos tenían preocupadísimos. Pero la situación parece que ha movido a algunos cardenales laicos de la iglesia de progreso con valores de izquierda a coger el toro por los huevos y a colocar en el santoral de la laicidad progresora a un nuevo beato, aun vivo, el beato Eguiguren, y por evidentes méritos.

Su bondad de años, su extremada delicadeza a la hora de ejercer de maltradador, el insufrible sacrificio que le ha supuesto conversar con ETA antes, durante y después de que oficialmente estuviese negociando con ETA y sobre todo el calvario de tener que comer con un infanticida y terrorista etarra como Ternera muchísimas veces hace que su beatitud se vea recompensada.

El cardenal rojo laico Patxi López ha sido el encargado del acto de beatificación de este hombre santo. El glosario de las virtudes del nuevo beato no tiene fin por ser innúmeras.

Prima su prudencia, con esa capacidad que tiene para conocer, en cada circunstancia, lo que se debe hacer o evitar para conseguir un fin bueno, y elegir medios apropiados para realizarlo. Siempre ha sabido qué tipo de bofetada darle a su esposa o qué tipo de ostras compartir con Josu Ternera para lograr su objetivo benefactor. No olvidemos que esa prudencia siempre la ha ejercido utilizando con maestría memoria, inteligencia, docilidad, sagacidad, razón, providencia, circunspección, cautela y siempre precaución para evitar la influencia de las malas compañías.

Y ya no hablamos de su fortaleza, justicia y templanza, algo que hasta sus enemigos de la derecha extrema reconocen en él. Su sed de justicia es tanta que para saciarla ha tenido que trasegar mucho líquido escocés junto con etarras de la peor ralea, pero para él lo importante es lo que importa y su salud hepática no ha sido óbice para sus grandes actos.

Es por todo ello que nos congratulamos por el gesto altruista de Patxi López de colocar a este buen hombre, buen marido, mejor esposo, intachable cónyuge, perfecto consorte y hombre solidario de progreso con valores siempre renovados en sus contactos con asesinos etarras, en los altares laicos donde será venerado e invocado por las actuales y futuras generaciones.

Los hombres buenos de la izquierda son buenos porque son intachables y quien tache al beato Eguiguren de algo perverso como oponersa a la paz se las verá con Patxi que por Eguiguren mata. Dicho queda.

Y que conste que es falsa la noticia que aparece en algunos medios, proveniente de Coña Press, según la cual Josu Ternera ha declarado que no está del todo contento con Eguiguren porque nunca le ha comido bien y que para estimularle tenía que meter la cuchara en el cañón de la pistola y hacer el numerito del avión.

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