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Sahumerios y arrebatos

Garzón víctima del franquismo, o sea de sí mismo.

Franco era un gran dictador, malvado, dado a fechorías incontables, mató mucho ese hombre, dejó tras sí muchas víctimas, eso no se discute, como tampoco que hizo pantanos. Dejando claro que eso es muy serio cambio el registro para hablar de Garzón y Franco, y eso no se puede hacer en serio, es una película de risa. Ahí tenemos a un hombre que veía amanecer por las mañanas acunando sumarios y que ahora va por la vida de víctima del franquismo, hay que joerse.

El diario Público, del que sería una pena tener que escribir en menos de un mes un gran QEPD (PL), publica en su portada un artículo titulado “Intelectuales inician una nueva campaña de apoyo a Garzón” y que se inicia con esta frase impactante, anonadante y desopilante “Garzón va a ser el primer condenado por el caso Gürtel y la última víctima del franquismo”.

Y es que Franco no para de joder a las buenas personas que se le oponen, ahí estaba Garzón luchando a brazo partido con el maligno dictador, empeñado en juzgar a Franco, en ponerle por fin las peras a cuarto, diseñando una estrategia jurídica para imputarle y que fuese juzgado por todos sus crímenes, y el final Franco fue más listo que Garzón y ha sido el dictador el que ha conseguido con sus malas artes post mortem sentar a Garzón en el banquillo.

Garzón es un iluso que creyó que iba a contender solo Franco y se encontró  con la desagradable sorpresa de que debía sentar en el banquillo a Don Francisco, a don Paulino, a Don Hermenegildo y a don Teódulo y evidentemente no pudo con todos ellos que se revolvieron y han puesto a parir al juez que mejor sabe hacer dormir a los Faisanes. Y ahí tenemos al pobretico Garzón como última víctima del dictador Francisco Paulino Hermenegildo Teódulo Franco Bahamonde (PL).

Considero que es una injusticia querer enjuiciar a un hombre probo, íntegro y cabal que cuando pide pasta a los banqueros lo hace comedidamente, y todo porque quiso sentar en el banquillo una amalgama de huesos, pero tenía una excusa muy válida, Garzón no sabía que Franco la había palmado y cuando se enteró de la enorme cantidad de fechorías que había cometido se vio impelido a abrir un sumario sobre el gran dictador mientras le cantaba nanas al sumario del bar Faisán.

Solo por no darle gusto a Franco yo creo que no se debería de juzgar a Garzón, porque en el curriculum del juez quedaría fatal eso de que ha sido víctima de un tipo que la palmó hace decenas de años, y para eso hay que ser memo. O sea que si al final Garzón termina de víctima del franquismo será porque ha sido víctima de su propia estupidez y por querer pasar de figurín a figurón.

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