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Sahumerios y arrebatos

Rajoy logra ser un fantasmón etéreo.

Vaya par que tenemos a la cabeza de las dos candidaturas que tendrán mayor cantidad de votos, Rubalcaba y Rajoy. Alfredo Pe Punto sigue su racha de demagogias auspiciando ahora el incumplimiento de las sentencias judiciales sobre las lenguas vehiculares en la enseñanza en Cataluña. Rajoy en cambio sigue ocultándose, habiendo logrado ya ser etéreo.

Lo de Rajoy es de risa, verle hacer esfuerzos para no hacer nada es todo es espectáculo. Ese hombre ya es incoloro, inodoro, insípido, incorpóreo, impalpable trasparente, etéreo y dentro de poco más de uno nos preguntaremos si realmente existe o es un político imaginario.

El País le dedica un artículo titulado “255 páginas de requiebros” y ya en el primer párrafo lo define tan bien que hasta me ha gustado.

Pocas cosas le obsesionan tanto a Mariano Rajoy como cumplir con la palabra dada. “A lo que me comprometa lo voy a cumplir, yo ahora no me he comprometido a nada”, sentenció el jueves en Barcelona, entre risas de los empresarios catalanes. Tal vez eso, mezclado con la decisión estratégica de no dar miedo, ha hecho que Mariano Rajoy escriba por primera vez en su vida nada menos que 255 páginas sin mojarse nada, sin arriesgar, sin concretar, sin siquiera desvelar algún episodio delicado de su trayectoria.

 Un político capaz de decir que cumple todo lo que promete y que por eso no promete nada es alguien que busca ser intangible, o sea un fantasmón, que es lo que es este Rajoy. Quiere despolitizarlo todo y si llega al gobierno ya sé lo que hará con la mayoría de los principales problemas que nos acogotan, nada.

No quiere dar miedo, dice. Aviados vamos. Repito que no votaré a un fantasma y menos si es de la variedad fantasmón.

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