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Sahumerios y arrebatos

Fiscales instructores, estado policial, temblemos.

El ministro de justicia Caamaño tiene una reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal en la que el punto clave está en la intención de quitarle a los jueces la instrucción de los sumarios y pasársela a los fiscales. Temblemos y que el señor nos pille confesados. Es el gran sueño de los políticos, los del PSOE incluidos, poder controlar el proceso de instrucción y de ese modo lo tendrían chupado.

El argumento de peso que esgrimen para proponer esa reforma
es que en todo el mundo la labor de investigación e instrucción la realizan los fiscales siendo España una anacrónica excepción. Lo que nadie dice es que además del actual control político de la fiscalía, la experiencia de ese control habida en España es temible.


Recientemente, hace unos poquitos días, hemos visto al Fiscal General Pumpido dar instrucciones al fiscal del caso Faisán para que haga jueguecitos que quiten el sumario al juez Ruz y lo pasen a otros tribunales porque así les interesa a los chicos de Rubalcaba imputados. ¿Imaginan qué hubiese ocurrido si fuese Pumpido el que en último extremo instruyese el tema Faisán?, yo sí lo imagino, estaría ya archivado tiempo ha.

El largo historial de obediencia debida de los fiscales a los gobernantes de turno no tiene desperdicio. Las hazañas del Pollo del Pinar, alías Eligio Hernández, Fiscal General en tiempos de Felipe González forman parte de la historia. Y no olvidemos a Pumpido diciendo aquello de “El vuelo de las togas de los fiscales no eludirá el contacto con el polvo del camino” para explicar que si el gobierno compadreaba con ETA los fiscales compadrearían con ETA.

Aquí pocos dudan de que la intención de Caamaño y ZP sea otra que la de controlar aun más la justicia, imaginen a los fiscales de progreso lanzándose a investigar e imputar a todo el que no sea de la cuerda del PSOE y paralizando, no investigando o incluso cerrando los sumarios de aquellos casos que afectan a los hombres y mujeres de progreso. Eso lo están haciendo ya los fiscales hasta donde sus funciones les permiten, pensar que tengan el control del proceso de instrucción, por más seguridades que nos den, es terrible.

Todo se reduciría al tú que eres de los míos a casa de rositas, tú que eres del PP o de los que se me enfrentan a chirona y empitonado. Lo dicho, el estado policial en estado puro. Temblemos.

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