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Sahumerios y arrebatos

La policía de Rubalcaba me mima.

Tenía yo realizados todos los trámites legales para la manifa que hago cada sábado y en concreto la correspondiente a ayer día 21 de reflexión. Recibí el papel de la Delegación del Gobierno en Murcia con el “no hay objeciones” hará unos 5 días. El jueves 19 recibo por correo electrónico un par de documentos de la Delegación del Gobierno en el que se me informa de una resolución de la Junta Electoral Provincial que prohibía mi manifa por hacer el día de reflexión “propaganda en contra de un partido político proclamado, de acuerdo con el art. 53 de la LOREG”.

A pesar de no ser cierta del todo la afirmación de la Junta Electoral, pues no hago propaganda contra el PSOE sino contra un señor llamado Zapatero alias ZP y otro llamado Rajoy, alias Don Tancredo, decidí obedecer la resolución yendo al lugar de costumbre a la hora habitual pero esa vez a no manifestarme.

Tras estar media hora en el campamento indignado sito a un par de cientos de metros del lugar de mi no manifestación, me ubico a las 13 horas menos 5 minutos frente a la Delegación del Gobierno, apoyado en una farola, a la sombra de un árbol con mi paraguas pancartero cerrado.



Como se puede ver, ayer sábado, día de reflexión, en la manifa de los indignados había carteles contra partidos políticos proclamados, en esa foto de ve uno que dice “Denuncia contra el bipartidismo imperante”. Me parece perfecto que esas personas se manifiesten de ese modo, y me parece estupendo que la policía de Rubalcaba haga la vista gorda y no les empure por incumplir la orden de la Junta Electoral Central.



En cambio en mi no manifa, como se puede ver en la foto, estaba yo parado con mi paraguas cerrado sin mostrar pancarta alguna, y a eso de la una y un minuto aparcó a un metro de mí un coche patrulla de la policía nacional. Aquí comenzó el tratamiento diferencial, preferencial y de auténtico mimo hacia mi persona por parte de la policía de Rubalcaba, que todo hay que decirlo se portó de forma exquisita y súper correcta.

Se dirigen a mí los dos policías uniformados y me preguntan si estaba allí manifestándome, les digo que estaba allí tomando la sombra. Hablamos, les doy el documento de la Junta Electoral indicándoles que el Antonio Javier Vicente Gil a que se refiere soy yo, y que estaba allí por dos motivos. El primero era obedecer a la Junta no manifestándome y el segundo era esperar a los policías que sabía vendrían a ver si estaba incumpliendo la resolución de la Junta para que pudiesen confirmar que estaba no manifestándome.

Me piden y les doy el DNI, hablan con la central por radio, hacen que me pregunten cuanto estaré allí y respondo que hasta que me canse, informan que hay allí un señor parado a la sombra de forma pacífica sin mostrar pancarta alguna. Al final uno de los policías me dice que si hubiese estado mostrando alguna pancarta o lema la cosa habría sido distinta y ellos se habrían visto obligados a actuar de otra manera. O sea que vino a decirme que se me habría caído el pelo.

Rubalcaba siempre será el mismo, se le ve tanto el plumero que es la mar de previsible. Yo le agradezco sus mimos y que hiciese que ayer me sintiese feliz por la deferencia de su policía hacia mi persona. Siempre supe que si me manifestaba, a mí sí se me aplicaría todo el peso de la ley en sus 4.568 tomos, porque Rubalcaba mima a gente como yo que iba a poner en mi pancarta “ZP encamado con ETA y Rajoy mudo como una momia. Todo sea por el momio”. Es muy duro reconocer que mis manifas no comprometen a ZP, como le comprometen otras. ¡Qué cruel que es este mundo!.

Respecto a mi impresión sobre la visita al campamento de los indignados, la resumiré con una metáfora, sentí como si una persona que hubiese estado siendo apuñalada por alguien con rostro, personalidad propia y hasta DNI, se manifestase luego, tras siete años de puñaladas, mostrando varias pancartas en las que critica, y despotrica contra las industrias cuchilleras, sin mencionar queja alguna contra su agresor. Resultó curiosa la experiencia.

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