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Sahumerios y arrebatos

La suerte al desnudo o en bolas mágicas.

Esta mañana he ido a comprar tabaco. Entro en el establecimiento franquiciado, la estanquera número dos me pone su mejor sonrisa, la número uno me pone su mejor perfil, yo me pongo contento. Mientras me cobran observo, colgados de la pared, una gran cantidad de décimos de la lotería nacional, (¡vaya!,  Carod, perdona, ) lotería plurinacional, adosado llevan un papel escrito a bolígrafo a modo de etiqueta de precios con esta inscripción: 23 euros. 

Me fijo en el precio del décimo y veo que cada uno cuesta 20 euros. Ya sé que los 3 euros restantes van dedicados a obras benéficas tales como sufragar los gastos en morcillas, alcohol y similares para alguna peña festera. En principio no es nada fuera de lo normal, pues tal cosa es algo habitual en el país. Lo llamativo de este caso es que en la puerta de al lado a la del estanco hay una administración de loterías. El hecho me vale para darle conversación a mi estanquera favorita, cosa que hago siempre que puedo.

- Oye, perdona – le digo con mi tono de voz más trascendente - ¿La gente compra esos décimos a pesar de estar 3 euros más baratos en la puerta de al lado?

-  Pues si, -responde ella sin extrañarse por una pregunta tan chorra – se venden a montones.

-  Solo una última pregunta – le digo - ¿ninguno de los que los compran está loco que tú hayas visto?

-  Ninguno que yo haya visto – me responde finalizando así la conversación – 

Sé que la gente, frente a los juegos de azar, deja de ser un animal racional para pasar a ser un animal bajo los influjos del lado oscuro de la magia. Si compran el mismo producto, con la misma calidad, del mismo fabricante tres euros más caro es porque están seguros que con ello obtienen alguna ventaja a la hora del sorteo correspondiente.

Este hecho, si lo analizamos detenidamente, nos lleva a curiosísimas situaciones.
Partimos de la base de que el Organismo Nacional de loterías del estado ( Carod ten paciencia que me habituaré), repito, de que el Organismo Plurinacional de Loterías del Estado Plurinacional actúa con total transparencia y no truca los sorteos. Asumido esto y sabiendo que hay jugadores de la lotería convencidos de que tal numero tiene más posibilidades de salir premiado que tal otro, veamos que mecanismos pueden hacer realidad ese convencimiento.

Si el factor que da suerte es el hecho de que el número lo vende mi estanquera, o la peña festera, o que ha sido pasado sobre la chepa de un jorobado, o que lo ha vendido la administración de Sort, o de que se ha vendido en una ciudad donde han ocurrido graves inundaciones recientemente, etc., de algún modo habrá que informar a las bolas del bombo de tal hecho para que aparten a sus vecinas y se pongan ellas en la boca de salida y salgan triunfantes a las manos de los niños cantores.

Este hecho solo puede ocurrir de dos formas, una primera sería que por sí mismas las bolas supiesen que tienen que salir, o bien la otra modalidad sería que una entidad externa dotada de especiales facultades se encargaría de hacer que salgan las bolas que tienen que salir para que nuestros compradores de lotería se vean agraciados.

Analicemos el primer mecanismo de sortear el azar y que llamaremos Sistema embolado de decisión intra bombo
 
Sistema embolado de decisión intra bombo (SEDIB)

Por definición, el sistema intra bombo implica que ningún factor externo a las bolas ni a  los bombos interviene en el proceso de anulación de la aleatoriedad de los movimientos de las bolas en los bombos de la lotería. Dado que las bolas no están en los bombos hasta poco antes del sorteo, debemos extender la definición a las cajas en que reposan las bolas durante los periodos entre sorteos. 

Cuando mi estanquera vende un número, lo hace antes del sorteo, así pues para que nuestras bolas sepan que el numero 12.345 lo ha vendido mi estanquera y tiene que salir premiado, la información debe llegar a las bolas, no tendría gracia que saliese otro numero y mi estanquera quedase en mal lugar. 

Pero dado que también en Sort se venden números con derecho a tratamiento preferencial dentro del bombo y asimismo se venden en ciudades recién inundadas, etc, etc., toda esa información deberá almacenarse en algún sitio. Llamaremos a este sitio Unidad de almacenamiento mágico (UAM). Como hablamos de almacenamiento mágico, este no necesita soporte físico, pero si no necesita soporte físico significa que se almacena en la nada convirtiéndose en nada todo lo que se almacena. Vemos por tanto que necesitamos un soporte para nuestra Unidad de almacenamiento. Podemos elegir entre el bombo y las bolas, obviamente el soporte adecuado es el bombo y por un motivo, imaginen ustedes a las bolas peleándose entre si para ser el soporte físico del almacenamiento mágico. Ya tenemos donde guardar los datos, ahora nos falta saber como llegan los datos a nuestra unidad de almacenamiento.

Pues si, amable lector, justo eso que has pensado es, los datos llegan por una Vía mágica de transmisión de datos (VMTD), no podría ser de otro modo. Llega el día soñado del sorteo, tenemos en nuestra Unidad de almacenamiento mágico una ristra de números con derechos, pero claro, por mucha magia que pongamos no puede tocarle el gordo a todos, por tanto, por el llamado imperativo lógico algo tendrá que tomar la decisión acerca de cual de los números con derecho a premio seguro tendrá premio seguro.

Queda claro que la decisión la va a tomar la llamada Unidad mágica central de toma de decisiones (UMCTD). Justo a la hora  del sorteo, cuando la UMCTD se apercibe de que toca  salir el premio gordo, se pone en marcha un mecanismo mágico que trasiega esa información hacia la UMCTD. Este mecanismo no es otro que el Recolector mágico de información para el UMCTD.

Ya llegó el momento, nuestra UMCTD ha decidido, vaya usted a saber como, que debe salir el número 54.687 basando su decisión en el hecho de que fue vendido en Sort, pasado por la joroba de 4 chepaos y revendido en Badajoz donde recientemente hubieron unas trágicas inundaciones. Si la lotería es de Navidad la cosa es simple pues basta controlar solo dos bolitas. Para ello nuestra UMCDT transfiere el control al   llamado Domador mágico de bolas que cuando le venga en gana hará salir a la par a la bola con el premio gordo y la bola con el número 54.687. Como se puede ver, esto es lo fácil.

Pero si el sorteo es por el sistema multi bombo, ya la cosa se pone peliaguda, puesto que nuestro Domador mágico de bolas tendrá que ir colocando en la boca de salida y por su orden en cada bombo, las bolas que compongan el número a ser premiado según sabia decisión de la UMCTD.

Seguro que todos los que lean esto se preguntarán y con motivo, ¿pero cómo consigue el Domador mágico de bolas que salga la bola que dice el UMCTD? Me dejan cariacontecido ustedes, pues ya deberían tener la respuesta, se consigue mediante la llamada Fuerza mágica de guiado de bolas. A pesar de que me he documentado sobre las 4 fuerzas que gobiernan la naturaleza, no les voy a dar la paliza, digamos que la Fuerza mágica esa actúa con precisión milimétrica y no hay más que hablar.
 
Sistema embolado de decisión extra bombo (SEDEB)

El sistema es idéntico al anterior, salvo que el soporte físico para los distintos elementos que componen el conjunto mágico está fuera de los bombos y las bolas. Yo tengo mi propia opinión acerca de donde reside pero me la callaré hasta que queden plazas libres en el manicomio local. 
 
Ideas en forma de corolario.

1.- Se podría fácilmente trucar la cosa para conseguir que salga el número que uno quiera hackeando la Vía mágica de transmisión de datos (VMTD). Todo es ponerse a la faena.

2.- Una administración que a día de hoy no se coma una rosca, podría hacerle la puñeta a la de Sort o a la decena de administraciones del Gato Negro y a la mismísima de doña Manolita.  Bastaría que pusiese un cartel e hiciese correr la voz de que los profesores doctores Albert Noanson y Virgil Picket habían descubierto que las coordenadas de esa administración correspondían con las de uno de los 4 nodos de enrutamiento de la VMTD, lo que hacía de esa administración la más cercana al tinglado mágico de control del sistema de loterías y que evidentemente el que a buen árbol mágico se arrima buena suerte le cobija.

3.- Utilizar el llamado “argumento irrebatible”, ese que dice “Dado que aquí jamás ha tocado la lotería es el lugar que tiene más posibilidades de que toque”

4.- Solicitar la concesión y abrir después una administración de loterías biubicada, una oficina en el polo norte magnético y la otra en el polo sur magnético. No es preciso explicar que la concentración de fuerzas mágicas en ambos lugares es de tan alta calidad que superaría las de los chepaos, lugares con inundaciones y la de Sort en más de un 400%.

Y ya no doy más ideas porque tengo que ir a comprar un décimo que me tiene reservado mi lotera y que seguro que toca porque ha estado en la cima del Everest.

NOTA: esta cosa la suelo publicar cada año el día del sorteo de la lotería de Navidad.

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