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Sahumerios y arrebatos

Un musulmán ofendido por la mención de un jamón, ¿anécdota o categoría?

Recuerdo, hace ya un tiempo, la petición de una organización musulmana española para que se permitiese que las mujeres de esa religión apareciesen en la foto del DNI u otros documentos identificativos con la cara tapada y eso se pedía por motivos religiosos. Recuerdo los no muy lejanos trajines con el burka, defendido por nuestra ministra de Igualdad, que ya tiene bemoles la cosa, con el peregrino argumento de que prohibir el burka en espacios públicos supondría penalizar más a las mujeres que lo llevan.

Casos así se van dando casi diariamente, basta apelar a motivaciones religiosas para que a muchos les parezcan correctas y aceptables las cosas y peticiones más insólitas. Ahora toca el previsto hace ya tiempo agravio que para los musulmanes supone nuestra cultura del jamón entre otras viandas porcinas.

Ha ocurrido en un instituto de La Línea, un profesor de geografía hablaba de climas fríos y secos, puso como ejemplo el de la localidad granadina de Trévelez y comentó que esa circunstancia climática favorecía la curación del jamón, y por ello esa labor era tan habitual en la localidad. Todo fue mencionar el jamón cuando un alumno musulmán no solo planteó una queja sino que solicitó al profesor que no hablara de jamones porque le ofendía por motivos religiosos.

No contentos con eso, la familia interpuso una denuncia ante la policía en la que se acusa al profesor de nada menos que de maltrato de obra por motivos racistas y xenófobos, hay que joerse. La cosa dejó de ser anécdota y pasó al nivel de categoría cuando la policía llamó a prestar declaración al profesor por algo que a todas luces es una solemne y estúpida provocación, una más que hay que trasegar por respeto a la religión de los otros.

Y del respeto a nuestra cultura no hay nada legislado. Día llegará en que se prohíban los anuncios de productos de charcutería, chacinas y similares y que en los supermercados y tiendas se habiliten habitáculos cerrados en los que se concentren esos productos para que su exposición pública no ofenda a quienes no tienen que ofender. Y no digo nada de las procesiones por las calles, con lo que eso ofende.

Hace ya mucho que dejaron de ser anécdota en España todas esas cuestiones, ahora se está en la fase de decidir qué tipo de categoría se les da y luego vendrá la legislación al respecto. Al tiempo.

Y digo yo, los cristianos, entre los que me incluyo, cometemos muchísimas estupideces, ¿puede decirse que hay musulmanes que también son dados a las estupideces?, me huelo que no se puede.

Documentación.

Diario de Cádiz. Una familia musulmana denuncia a un docente por hablar de jamones en clase

 

 

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