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Sahumerios y arrebatos

El País llama al asesinato masivo inmolarse.

Telediario de Antena 3 de mediodía. Cuentan la historia de la asesina suicida de Moscú, poco menos que parece que el redactor de la noticia intenta que sintamos pena por esa bestia con cara de mujer que asesinó a sangre fría a decenas de personas en el metro. Para redondear la faena de enaltecimiento de la violencia la voz en off dice algo así como que la joven “se llevó por delante” a muchos. Al asesinato salvaje y desalmado le llaman llevarse por delante a varias personas.

En el resto de medios no crean que la cosa se trata mejor, basta un pequeño repaso para ver por dónde nos quieren llevar.

En El Periódico titulan: “Dos mujeres suicidas causan 38 muertos en el metro de Moscú”, como si se hubiesen tirado de un décimo piso y sin querer hubiesen caído encima de 38 personas matándolas accidentalmente. El mensaje suele ser que dos bellas viudas, contra su voluntad, y sin querer, se vieron obligadas a causar 38 muertos, pobrecitas las viudas. Estos periodistas deberían ir a algún sitio a que se lo miraran lo suyo.

El País va por el mismo camino, titula “Identificadas las dos suicidas del metro de Moscú”, otros que tal le bailan el agua al terrorismo islamista. Jamás olvidaré el mega titular a toda página que publicaron a las pocas horas del atentado de las Torres Gemelas que decía “El mundo en vilo a la espera de las represalias de Bush”.

Queda feo llamar asesinas viles y sanguinarias a las pobrecitas viudas. Ponerles calificativos no está bien visto, por eso no se les pone y listo. Esos adjetivos se guardan para cuando toca y con las asesinas esas no toca. Las técnicas de cuasi exaltación de los asesinatos son viles en extremo por parte de muchos medios, últimamente están empleando una forma de calificar los asesinatos  abyecta por demás. Usan la palabra inmolarse, hasta El País, en el artículo antes mencionado titulado “Identificadas las dos suicidas del metro de Moscú” dice:

Una de las terroristas suicidas que se inmolaron ha sido identificada como Dzhennet Abdurajmánova, viuda del rebelde islámico de Daguestán Umalat Magomedoy, que murió en una operación policial el pasado 31 de diciembre”.

Lo de inmolarse les da un aura de prestigio, casi de acto noble, justo, honroso y en cierto modo meritorio, por algo el María Moliner dice que es “Sacrificarse por un ideal o el bien de otros”.  La teoría que tratan de trasmitirnos los medios es que los asesinos suicidas son obligados a inmolarse por muchos motivos que justifican sus actos y por eso no se les puede acusar de ser simplemente asesinos sanguinarios porque los pobrecitos hacen eso porque no tienen otra forma mejor de defenderse de los terribles males que el mundo occidental les está produciendo.
 
Es lo de siempre, la primera batalla es la del lenguaje, si se gana esa lo demás viene rodado, y nuestros medios están haciendo el caldo gordo al terrorismo asesino islamista porque después de todo es básicamente antioccidental y eso mola cantidad porque se inmolan. Por eso nos han dado a conocer la vida y milagros de las asesinas del metro de Moscú, nos han contado su triste historia y nos han dejado apenados, pero nadie se ha molestado en contarnos algo similar de al menos una de las víctimas de esas asesinas. Eso no mola porque no se inmola.

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