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Sahumerios y arrebatos

La brutal sequía provocada por el cambio climático llena los pantanos.

Añoro aquellos tiempos felices cuando todo estaba claro y sabíamos que si las cigüeñas llegaban a sus campanarios de siempre dos días y seis horas antes del momento en que lo hicieron en 1986 era señal evidente de que el hombre estaba calentando el planeta con su avieso y venenoso CO2.  Echo de menos aquellos años de claridad meridiana cuando los lepidópteros metamorfoseaban 11 días antes de lo habitual y gracias a ello teníamos la total y absoluta seguridad de que el cambio global del calentamiento climático estaba haciendo un desaguisado con la naturaleza y con el planeta y eso nos animaba a soltar la pasta con alegría para salvarlo.

Me da rabia, y mucha, no leer ya noticias sobre la maldad humana que lleva a los osos polares a la extinción duplicando su población en los últimos cincuenta años, pero en cambio no faltan datos que avalan la severidad del peligro que corren los osos polares que se extinguirán si siguen proliferando porque no hay manduca para tanto oso y eso por culpa del calentamiento global que hace que las focas se las apañen mejor dejando a los osos con dos palmos de narices.

Me entristece no tener noticias de los papamoscas cerrojillos de Holanda y sus vicisitudes para enfrentarse al calentamiento global que les obligaba a hacer malabarismos con sus calendarios vitales y así nos demostraban la incontrovertible realidad del daño climático que el hombre estaba haciendo.

Me apena no saber ya cuándo podré ver al Ártico deshelado en verano para poder atravesarlo con un crucero de esos grandotes y confirmar así lo malos que somos. Duele ver como el hielo del Ártico se resiste a comportarse como tienen predicho los dos mil quinientos sabios del IPCC, seguro que los negacionistas tienen algo que ver en ello.

Pero lo que más me aflige es ver como la brutal sequía provocada por el inclemente calentamiento climático global está llenando los pantanos. La gente no se da cuenta de que las sequías provocadas por el hombre a veces conllevan esas cosas y están dejando ya de creer en la necesidad de hacer todo lo necesario para evitar esas sequías emitiendo menos CO2. El hecho de que este año se llenen los pantanos no significa que las sequías pronosticadas por los grandes sabios vayan a dejar de llenarlos en los próximos decenios, serán tan brutales las sequías que el agua que no traiga la lluvia se quedará en el mar y eso hará que su nivel suba por lo menos la terrible cantidad de 0,25 milímetros por década.

Sinceramente yo no sé qué pensar, porque ver los pantanos del río de mi tierra, el Segura, a un 53% de su capacidad, cuando siempre los hemos visto con un 12 o 13%, hace que me eche a temblar pensando que si los pronósticos del IPCC se están cumpliendo tan fielmente, qué nos espera para un próximo futuro. Quienes tienen casa cerca de la orilla del mar harían bien poniéndole flotadores oceánicos.

Si no siguen acojonándonos acabaremos descojonándonos y eso sería muy malo para el planeta y para la ciencia cambio-climática. Exijo a los acojonadores climáticos titulares y con nómina que sigan con su labor o esto va terminar en un despiporre monumental. Solo el valeroso Al Gore anda por ahí predicando, y con gran predicamento, que si ha nevado mucho en el hemisferio norte este invierno es por culpa del calentamiento global, deberían tomar todos ejemplo.

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