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Sahumerios y arrebatos

La muerte, un recurso mediático.

No me cabe duda alguna de que la muerte es uno de los principales recursos de muchos medios, sobre todo televisivos. Son capaces de dedicar miles de horas de emisión al tratamiento de una única muerte con desaparición del cadáver y tan solo 34 segundos a cientos de muertes con desaparición de los cadáveres. Llevamos semanas siendo bombardeados con las más nimias informaciones sobre la búsqueda del cadáver de la chica asesinada en Sevilla. Llevamos semanas viendo la increíble cantidad de recursos dedicados a la búsqueda de un cadáver, llevo semanas pensando en lo que estará pasando por la cabeza de muchas personas que han perdido un familiar cuyo cadáver sigue desaparecido y a cuya búsqueda se le dedicó la milésima parte de los recursos empleados en el caso de Marta.

Frente a Libia han muerto más de 200 personas ahogadas en el Mediterráneo, pero eso no es noticia, sus cadáveres han desaparecido pero eso no es noticia, aquí la noticia es lo que da beneficios contantes y sonantes, llegando a la enormidad de dedicar horas y horas a la tecnología del tratamiento de basuras porque parece ser que el cadáver buscado y que interesa a las teles está en un basurero. No nos informan de nada que nos haga entender el origen de la tragedia de los 200 desaparecidos en el mar, no sabemos nada de lo que les empujó a embarcarse en esos ataúdes semi flotantes, pero bien que sabemos con todo detalle qué tipo de desechos han sido encontrados en el fondo del Guadalquivir, bien que nos han dado a conocer los paseos de los policías que buscaban no sé que en helicópteros a lo largo del río, bien que hemos visto cientos de trasiegos en el basurero de Sevilla.

Con una periodicidad casi matemática aparecen en nuestras costas más y más cadáveres de inmigrantes, hay más y más desapariciones en el Atlántico, cifradas ya en millares, pero es que hay muertes y muertes, hay cadáveres y restos, hay noticias trágicas y simples sucesos, y todo porque han convertido la muerte que interesa en un recurso más de los medios que viven rentabilizándola.

Al final la realidad se reduce al dato, una persona muerta y su cadáver desaparecido dan lugar a miles de horas de televisión, miles de páginas en los periódicos y miles de horas de radio, enfrente más de doscientas personas muertas y sus cadáveres desaparecidos que dan lugar a un tratamiento de dos o tres minutos, cuando lo da.

Alguien dijo que la relevancia de una noticia luctuosa era directamente proporcional al número de fallecidos e inversamente proporcional a la distancia al lugar de la tragedia, pero en este país ni eso se cumple.

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