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Sahumerios y arrebatos

ZP, Rajoy, marxismo, tetas y el gato de Schrödinger.

Confieso que no veo la tele, entono aquí un mea culpa por mi pecado y en mi pecado llevo la penitencia de no tener ni tetas ni paraíso. Leo por ahí que recientemente ha habido en Tele 5 todo un despliegue de paraísos finales con y sin tetas y reconozco que saberlo me ha gustado por un motivo, ver que hasta Tele 5 sigue las enseñanzas de mi único guía espiritual, Marx. Esos finales marxistas, copia fiel de los principios marxistas que Groucho siempre estaba dispuesto a cambiar por otros si no gustaban a su interlocutor, reflejan de algún modo nuestra realidad. Vivimos en un matrix de pacotilla donde la realidad  no es la realidad sino un mero subterfugio maquillable y moldeable.

En esa cosa de las tetas de Tele 5, el tal Duque muere y vive sin más taumaturgia que la manipulación de los finales. La tele esa ha dicho, miren esta es mi realidad ficticia, pero si no les gusta tengo esta otra, y dicho y hecho, un día muere y después de morir el Duque tiene un final feliz con doble rentabilidad, pues complace al público y permite a la cadena ordeñar la serie otro año más, y todos contentos.

Zapatero es en la actualidad el más marxista, hace un año nos decía que la arcadia feliz socialista de “gambas y caña pa tos” era nuestra realidad, pero poco después, tras las elecciones, ya nos decía que si no nos gustaba esa realidad que la podía cambiar por otra que tenía preparada en la que éramos miembros de la champions league de la economía planetaria. Cuando esa dejó de gustar la cambió por una realidad con leves desajustes económicos y así la ha ido cambiando a golpe de medios y falacias que hacen las delicias del personal.

El PP de Rajoy también se ha hecho marxista, que ya es hacerse, y dado que ellos, al no gobernar, no pueden ofrecer realidades, se atienen, stricto sensu, a la máxima marxista referente a los principios. Rajoy un buen día les dice a los del PSOE y a los de PRISA, “esos eran mis principios crispadores, pero como veo que no os gustan tenemos otros, aquí están estos que no crispan nada y además os ayudan”, y a vivir que son dos noches.

Aquí ya no son serios ni para no ser serios. Tele 5, ZP, Rajoy, Montilla y todos han descubierto el gran arcano del misterio insondable, solo existe lo que sale en la tele, ergo lo que no sale en la tele no existe. Así de fácil lo tienen para seguir con sus mutaciones marxistas.

La realidad es que esta nación la han convertido en un matrix de pacotilla. Hoy toca, según El País, que nuestra realidad sea un túnel en el que ya se ve la luz en su final, aunque se les haya olvidado ubicarnos previamente en la realidad de los tramos iniciales e intermedios de ese túnel. Eso de que un día estemos en una realidad más o menos luminosa y otro en la parte final de un túnel sin que hayamos vivido oficialmente la entrada y el deambular por el tal túnel no preocupa a los dirigentes de nuestro matrix nacional plurireal porque de todos es sabido que en matrix el salto cuántico de A a D sin pasar por B ni por C es plenamente factible.

Me gusta la física cuántica aunque no tenga ni repajolera idea de cómo va esa cosa, pero me encanta que los de Tele 5 hagan realidad con su Duque la paradoja del
gato de Schrödinger, de momento el Duque está a la vez vivo y muerto y no se podrá saber su estado hasta que abran la caja del primer capítulo de la nueva temporada.

Nuestra nación es igualita a esa caja famosa donde está el gato de Schrödinger y el dispositivo letal activado por la desintegración de un átomo. Allí no se sabrá si el gato está vivo o muerto hasta que se abra la caja y se mire, estando en el entretanto a la vez vivo y muerto.  Aquí nosotros estamos en una pura y dura superposición cuántica de realidades que solo toman cuerpo cuando vemos el contenido de la caja cuántica nacional por la caja tonta de la tele. A diferencia de lo del gato, que es una autentica superposición cuántica, la nuestra es una martingala cuántica, pues vemos por la tele lo que quieren que veamos aunque, eso sí, la sola acción de observar por la tele modifica el estado de nuestra realidad convirtiéndose esta para el personal en lo que allí nos muestran.


Ahora, en cuantico me entere de lo que he querido decir, mato al gato; o mejor no, me lo llevo a correr perros. Y conste que toda esta indefinición es debida al hecho de que ZP no ha pergeñado aun el Observatorio Cuántico de Contextos Insondables Solapados Obituariamente (OCCISO).

Documentación
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Wikipedia. Gato de Schrödinger

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