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Sahumerios y arrebatos

La caída de Mr. Muro Calleja.

No tengo acciones mas vivo sin vivir en mí. No tengo bonos ni ningún otro activo financiero pero sin embargo vivo en un continuo sobresalto. Carezco de propiedades inmobiliarias y a pesar de ello me siento en caída libre. Tras pensármelo vez y media he decidido acogerme a la protección que me brindó mi protector hace ya unos días, me he encomendado al beatífico Zapatero y con las seguridades que me dio de que pensionistas como yo no pasaríamos escaseces he optado por pasar de bolsas y mercados financieros y dedicarme a trabajar para evitar el cambio climático, algo que parece que ya a nadie preocupa, no estresándome y emitiendo así menos CO2 con mi relajada respiración.

 

Ya que desde que Eva resbalo en un charco con barro y Adán se mondó de risa, las caídas son un detonante infalible para la hilaridad, voy yo a hilararme un poco con la caída de las bolsas, y más en concreto con la caída de Mr. Muro Calleja, a quien llaman en inglés Wall Street y para ello nada mejor que una cosa chorra a la Crisis bursátil.

 

Crisis bursátil

 

El cuervo blanco camina

junto al caballo negro de Santiago

hacia la inexistente entrada

de un callejón sin salida.

 

Tras ellos y a paso ligero,

un alegre coche mortuorio

deja sonar la marcha fúnebre

que agita los cuerpos menudos

del cortejo doliente que le sigue.

 

Docenas de fósiles vivientes,

inversores hoy petrificados,

arrastran sus pétreas entrañas

sobre adoquines rechinantes

que actúan de caja de ritmos

cuando suena el Dies Ira dies irae

 

Portando sus valores,

cuantiosos y devaluados,

cierra el desfile festivo

mayestática y adusta

la bolsa de mister Muro Calleja.

 

Ya me lo decía mi abuelo, “en lo de la bolsa, pal pillo listo la saca pal resto la resaca”.

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