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Sahumerios y arrebatos

Ley de bienestar solo para animales grandes.

Ayer viernes el gobierno aprobó el proyecto de Ley de bienestar animal y de nuevo discriminando entre animales grandes y no tan grandes al igual que ocurre con todas las políticas de protección a la fauna. Si mi mascota es un perro y lo maltrato me puede caer de multa hasta 100.000 euros, pero si mis mascotas son media docena de animales de la especie Musca domestica o mosca común dudo que la tal ley les proteja.

Y no digo ya nada si fuesen especimenes de la especie
Phytoseiulus persimilis unos preciosos ácaros que de ser más empleados como mascotas harían las delicias de grandes y chicos, de estos seguro que el legislador pasa olímpicamente.

En mi caso es público y notorio que mis mascotas son 11 maravillosos caracoles de la especie Helix Aspersa tienen grandes ventajar para ejercer el papel de mascota, las principales que no requieren que se les dedique tiempo para nada, si se tienen las macetas que a ellos les gustan y que a la hora de comunicarse con ellos te suelen escuchar sin replicar y sobre todo no hay que sacarlos a la calle a pasear. Pues bien, me huelo que tampoco los caracoles entran en la protección de la ley de la que hablamos.

La ley se preocupa con muy buen criterio del sacrificio de los animales, insistiendo en "no ocasionar a los animales agitación, dolor o sufrimientos evitables". Esto hace que me haga varias preguntas.

¿Alguien sabe si los insecticidas causan agitación, dolor o sufrimientos evitables a moscas, mosquitos, y las decenas y decenas de especies más que masacran?

¿Se preocupa la ley por estos casos?.

¿Alguien se ha preocupado por hacer obligatorios parabrisas en los coches que no maten tantos millones de insectos como matan al año?

¿Por qué en las carreteras se ponen señales advirtiendo de la posible presencia de animales tipo venados y similares para que se reduzca la velocidad y no avisan de la presencia de insectos voladores o terrestres que cruzan esas vías en su diario deambular?

Yo estoy convencido por lo que la experiencia me indica que a la hora de legislar o actuar en pro de la protección y evitación de sufrimientos y maltratos a los animales el tamaño es el que da el derecho a verse acogido a tales medidas, pero sin ser especificado nunca. A mayor tamaño mayor protección y por debajo de una medida, de momento desconocida, ya los animales carecen de derechos.

El día que viendo morir una mosca entre convulsiones y tremendos dolores en una noticia de un telediario se derramen la centésima parte de lágrimas que por la muerte de un mamífero bien considerado como un perro, la humanidad tendrá derecho a decir que se preocupa por el bienestar animal, mientras todo es pura hipocresía.

El grito no debería ser nunca ese de ¡Salvemos a las ballenas!, sino ¡Salvemos a las ballenas y a la mosca doméstica”.

Documentación.
Artículo de El País sobre la Ley de bienestar animal.

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